La diatermia es una herramienta cada vez más presente en fisioterapia por su capacidad para acelerar los procesos de recuperación de los tejidos. Sin embargo, no siempre se utiliza para generar calor. En muchos casos aplicamos lo que se conoce como atermia, una modalidad especialmente útil en fases iniciales de la lesión.
En este artículo te explicamos de forma sencilla qué es la atermia en diatermia, cómo actúa y en qué situaciones solemos utilizarla en consulta.
¿Qué es la diatermia?
La diatermia es una técnica de electroterapia que utiliza corrientes de alta frecuencia para provocar efectos terapéuticos en los tejidos. Dependiendo de los parámetros que empleemos, podemos buscar un efecto térmico o trabajar sin generar aumento de temperatura perceptible.
Cuando el objetivo no es calentar el tejido, hablamos de diatermia en modo atérmico.
¿Qué es la atermia en diatermia?
La atermia consiste en aplicar diatermia con una intensidad que no produce sensación de calor en el paciente. Aunque no haya efecto térmico evidente, sí se generan respuestas fisiológicas importantes como la activación celular, la mejora de la microcirculación y la modulación de la inflamación, lo que contribuye a favorecer la recuperación tisular.
En otras palabras, no buscamos “calentar”, sino estimular el tejido para que se recupere mejor.
¿Cuándo utilizamos la atermia en fisioterapia?
En la práctica clínica, solemos utilizar la atermia cuando el calor podría resultar molesto o incluso contraproducente. Algunas de las situaciones más habituales son:
¿Qué se siente durante el tratamiento?
La mayoría de los pacientes apenas perciben sensación durante la aplicación. A diferencia de la diatermia térmica, no se nota calor significativo, lo que la hace especialmente cómoda en fases sensibles.
Habitualmente la combinamos con otras herramientas de tratamiento como la terapia manual, el ejercicio terapéutico o las movilizaciones.